miércoles, 13 de mayo de 2015

Salto Cuántico


Según wikipedia: “En física un salto cuántico es un cambio abrupto del estado físico de un sistema cuántico de forma prácticamente instantánea. El nombre se aplica a diversas situaciones. La expresión salto se refiere a que el fenómeno cuántico contradice abiertamente el principio filosófico repetido por Newton y Leibniz de que Natura non facit saltus ('La naturaleza no procede a saltos')...
“se aplica el término salto cuántico al cambio de estado de un electrón que pasa de un nivel de energía menor a otro mayor.”

Este salto es aplicable al humano cuando mediante la expansión de la esfera de conciencia se libra de la inconsciencia de la dualidad y empieza a abarcar la tercera energía, la neutra, la equilibrante. De una forma misteriosa para la realidad subjetiva, pegamos un salto desde un ciclo u octava a otra totalmente distinta conectada con el discurrir natural del ciclo u octava primordial de Dios. Este salto cuántico cambia absolutamente nuestra existencia, pareciera que una nueva realidad esperanzadora y mágica naciera y coexistiera con la realidad ordinaria que hasta ahora considerábamos como única y absoluta. Empezamos a tener una visión más completa de las cosas y la sabiduría se empieza a manifestar de una forma rápida y natural. Sabremos interpretar la información mediante energías y buscaremos el sentido de su existencia detrás del velo de la ilusión material. Es un renacer. Nos convertiremos en guerreros de luz.


¿Cómo se consigue? Pues indudablemente es necesario el acto de voluntad, valentía y humildad. Lo normal es que el que comienza a desapegarse de su realidad externa haya experimentado contra la información que forman sus paradigmas y arquetipos un choque frontal y fuerte de información que hace tambalear los cimientos mentales. Estos choques al dañar fuertemente nuestro ego, pueden dar lugar a dos cosas: hacerlo más fuerte echando las culpas al exterior y evitando responsabilidad ó comenzar una búsqueda interna que ordene el caos y la ruina del choque de información, asumiendo nosotros la responsabilidad. Estos choques se dan continuamente en muchos seres, en varias ocasiones, hasta que el ego es tan grande que apenas remueve nada. Una existencia demasiado acomodada mentalmente sin estos choques que tambaleen la estructura mental, es una existencia que existe sin existir, que entra y sale sin oportunidad de llevarse de ella ningún fruto. Es una vida inconsciente, cuyos movimientos están a merced del discurrir de energías que componen la melodía de la creación. Su existencia es una repetición de los seres que habitan su realidad exterior. Decía Gandhi que hay que ser humildes tanto que al final una mota de polvo pueda aplastarte, y tenía razón. No hay recompensa sin sufrimiento. Hay que coger esa responsabilidad, hay que acorralar al ego, hacerlo sufrir, sentir incomprensión, dolor, soledad, injusticia, y no identificarnos con ella, sólo observar, y no lanzarla hacia el exterior mediante la reacción. La no identificación con estas emociones hará que aparezca algo más sutil y más puro que las observa ( la conciencia) y la no reacción produce un exceso de energía que podemos aprovechar para la creación del cuerpo espíritu. En algún momento el salto cuántico se produce “magicamente”.


¿Qué ocurre? Es nuestra conciencia la que pega el salto, no obstante el espacio material por el que nos desplazamos es siempre dual(0-1). Tu conciencia se situará en la trialidad (0-01-1) y comenzarás a observar el panorama desde un punto de vista más alto, verás el panel de ajedrez desde arriba y podrás interpretar las energías que gobiernan las fichas para posteriormente aprender a manejarlas. Sin embargo el espacio físico por el que nos movemos mediante el cuerpo físico (unidad de carbono) será ese tablero donde rige la dualidad.


Si la conciencia del observador no ha trascendido la dualidad seremos observados y juzgados según su visión limitada desde la ficha que representa en el tablero. Seremos actores representando los papeles que cuadran según su esfera de conciencia y den sentido a la trama teatral de su existencia. Mientras que con el salto cuántico podremos ver todo el tablero, y reconocer las energías que nos conducen y nos dirigen en una mecánica sagrada (interpretación de energías). Seremos el observador y lo observado. Eso no quiere decir que no juzguemos (según desde donde veamos) pues las reglas son las mismas para todos en este espacio material que transitamos, pero ahora seremos responsables de nuestro proceder porque, precisamente, conocemos las reglas. Es un juzgar cuando se observe desde la conciencia dual, sin embargo el observador que abarque la trialidad nos reconocerá fácilmente, y sabrá que juzgando en realidad no juzgamos (paradoja), pues verá nuestra posición en este espacio material que funciona a través del programa social Ego (0 ó 1) y nos reconocerá como lo que somos y que es él mismo: Ser (0 y 1).

A través de esta tercera energía, la neutra, es por donde se expresa el Ser, por lo que sólo es operativa en la práctica cuando el Ser tiene los mandos de la máquina, si el ego vuelve a aflorar y pisotear eventualmente al Ser, nos nublaremos en la dualidad que es la que transita, por lo que hay que estar siempre atentos.

Otra cosa que considero bastante característica de esta evolución de conciencia hacia la trialidad, es que comienzan a tener sentido todas las paradojas, comenzamos a comprenderlas y a intuirlas, hasta el punto que donde hay paradoja hay verdad. Esto es absolutamente lógico si tenemos en cuenta que ahora fundimos el 0(negativo) y el 1(positivo) en 01(neutral-paradoja).

Lo cierto es que cuando el salto cuántico se produce ya nada vuelve a ser lo mismo. El incansable buscador que en su propio pozo no cesó en la voluntad de encontrar una explicación para la salvación de la humanidad y que por fin vislumbra el nuevo mundo que se abre ante sus ojos, se emocionará al ver que sí es posible el mundo que siempre soñó y que nos lo dibujaron como algo fantasioso e imposible. Algo que estuvo delante de nuestras narices, pero que se empeñaron en ocultarlo. Nos enseñaron a buscar las cosas donde no las hay, entre lo muerto. Jamás nos enseñaron que todo está en nosotros, de principio a fin, porque nosotros somos la vida y en nuestra ausencia nada existe.

Es entonces cuando comienza el juego, y la manera de aprender es superando las pruebas más difíciles(las que atacan frontalmente a nuestro ego, deseo, apegos) , siendo la alternativa a la masa dirigida (sin ser de nada) para generar choques frontales de información que pueda impulsar a los compañeros que duermen a un cambio interno, y procurando dejar un rastro de verdad a los demás compañeros. Sí, compañeros, pues todos estamos en el mismo equipo, y tenemos un mismo enemigo: la inconsciencia de los que se tomaron tan en serio y con tanto apego el juego que dejaron de jugar.