lunes, 26 de octubre de 2015

Realidad empírica

Para que nadie se lie en la complejidad filosófica, pues muchas corrientes y muchos argumentos pueden argüir para perderse en la ilusión y no captar el mensaje, aclararé que cuando me refiero a empirista trato de representar aquella persona que entiende por verdadero sólo lo que se puede probar, demostrar y experimentar por los cinco sentidos reconocidos por la ciencia y que por lo tanto la razón debe ceñirse a lo cognoscible por dichos sentidos. Mi exactitud o no en la definición, o la existencia de más o menos corrientes empíricas, no es importante, pues lo que expreso no es una ciencia filosófica por lo que adaptarme o no a lo cierto en esta realidad me es indiferente, pues yo quiero transmitir un mensaje que está más allá de todo límite material.

El empirista considera que todo aquello que esté más allá de los cinco sentidos reconocidos, son meras suposiciones no demostrables, por lo que la única forma de poder andar sobre seguro es en lo que se encuentre dentro del campo de los cinco sentidos reconocidos, ya que entienden que éstos son los instrumentos útiles para experimentar. Un empirista en sensu stricto es escéptico y ateo, y sus razones se basan en la experiencia directa por los cinco sentidos. Por tanto, todo aquello que conlleve espiritualidad, misticismo, ocultismo, teísmo, conceptos abstractos, etc... es producto de la fantasía mental de una persona que quiere saber más de lo que puede. La verdad es que el empirista es una persona valiente, pues afronta su confusión y su limitación con sinceridad. Si a ti te encierran en una habitación, lo único que puedes conocer es dicho habitáculo. Son aquellos que corresponden al Tipo de hombre número 3 [Ver Tipos de Hombres], predomina fuertemente el centro intelectual y son difícilmente manipulables. Aunque como veremos al final, son difícilmente manipulables dentro de una mentira que es su cárcel.

Luego tenemos otros pseudoempiristas que se denominan de cientos de maneras diferentes. No se aclaran. Son sumamente empiristas pero a la vez pueden profesar una religión, creer en el karma, creer en un dios porque sí, en la verdad absoluta, creer en el destino, en el alma, etc... estos son una mezcla muy cachonda. Si tienen fundamentos empíricos para defender sus argumentos, entonces los exigen, y si no hay fundamentos empíricos, llaman fe, para hacer bonito lo que el empirista llama creencia ciega en un dogma. Utilizan el centro intelectual y el emocional de una forma totalmente desastrosa, son muy instintivos y fácil de manipular por el centro emocional. La gran mayoría de las personas son de este tipo, es por eso que todas las campañas publicitarias, políticas, ideológicas, religiosas, televisivas, etcétera, utilizan técnicas para activar nuestro centro emocional y no el intelectual, pues por el intelectual no se puede engañar a nadie. Cabe incorporar aquí también a aquellos que son empiristas sólo por su contraposición con la espiritualidad, es decir un empirismo dogmático e ilusorio que sólo quiere enfatizar su ateísmo.

Entre ellos crean esta realidad basada fundamentalmente en lo empírico, pero un empirismo teórico. Teórico porque la mayoría de la sociedad acepta todos los postulados sin la experiencia personal necesaria. Hagan memoria y vean cuantas cosas han aceptado sin siquiera preguntarse si hay alguna posibilidad de que sea mentira, porque hay mentiras que mantienen esta realidad funcionando precisamente por no experimentar por nosotros mismos esa información. Y por otra parte se normalizan ciertas instituciones como las religiones, la espiritualidad, etc... Si observamos la religión y los relatos de dioses juzgadores, de cielos e infiernos, de ángeles, de demonios, de embarazos divinos, etc, sino fuera por esta normalización del arquetipo religioso hablar sobre ello sería una auténtica ida mental propio de personas que perdieron el juicio en algún lugar poco sano. Sin embargo es aceptado hasta por el ateo como algo normal. Puede que piense que no tiene sentido y que son engañados y dirigidos, pero no se asombran ante tal cosa. Ello solo demuestra que esta realidad que compartimos es totalmente manipulable y por tanto modificable.

Los empiristas auténticos, de alguna forma han conseguido formar cierta voluntad como para hacer frente a la realidad que conocen. Aunque pinten las paredes de su cárcel con un paisaje muy bonito, siguen siendo paredes y el paisaje sólo puede ser real en la fantasía del prisionero. Pero no tienen en cuenta una cosa... y es que aunque su etiqueta de empirista es válida en esta realidad, no son del todo empiristas. ¿Porque? Porque la demostración no se puede demostrar, y sin embargo, demuestran mediante demostraciones; porque no existe causa de las infinitas causas; y porque cualquier intento de experimentar la experiencia será igualmente una experiencia no experimentada. ¿Qué quiere decir ésto? Que son empiristas, sí, pero dentro de una ilusión que es nuestra realidad formada a partir de una creencia. Y es que el mayor empirista dejaría de serlo en el momento en que la máxima sinceridad inundara su corazón, llegando a la gran cita: “sólo se que no se nada”. Y esto lleva irremediablemente a cambiar “Nada es posible hasta que se demuestre lo contrario” por un “Todo es posible hasta que se demuestre lo contrario”, consecuencia de comprender la paradoja posible/imposible como límites creados por nosotros y en nosotros.

No quiero decir con esto que vayamos creyéndolo todo, de hecho mi escepticismo en todo aquello en lo que no tengo certezas es notable. Pero tengan en cuenta, que el empirismo que pulula se cierne a los cinco sentidos, y nuestra Verdad tendrá que ser siempre experimentada y corroborada finalmente por el corazón, mediante la intuición, y hay cosas que los sentidos no pueden percibir porque sólo ven la ilusión pero no la esencia, que se esconde en las ideas más abstractas. De esta forma, lo que escribo, sólo es información ilusoria perceptible por los sentidos,carne de enjuiciamiento para el pensamiento lineal, pero la esencia es un mensaje en el que dejo un pedazo de mí y de tí que sólo el corazón puede sentir y el pensamiento cuántico procesar.

Me quedaría con que es necesaria la experiencia para llegar a La Verdad y que la razón debe en todo caso ceñirse a esa experiencia, pues hablar de algo de lo que se carece experiencia es hablar sobre fantasía e imaginación. No obstante nadie hay incompleto y cada uno tiene una Verdad absoluta particular y corresponde a él en base a su Universo de información formado por sus circunstancias, alcanzar esa Verdad, Verdad que se logrará de una forma deductiva más próxima a los postulados racionalistas, simplificando la ecuación de tu Verdad particular, para ordenar el caos y hacer más sencillo lo complicado. No a todos nos gustan los mismos colores, ni la misma música, ni el tacto del algodón, ni el olor a tomillo, por lo que al final depende de cada uno armar su puzzle para luego mostrarnos la única, exclusiva y Artística Obra de su Ser.