martes, 22 de marzo de 2016

Egrégor



 Una vez que se produce la reversión de la esfera de consciencia y la vida se identifica con lo aparente y no con su esencia, se produce una pérdida de lo Verdadero que se esconde humildemente a favor de la falsedad del protagonismo y la apariencia. En este momento identificamos nuestra mente (agrupación de ideas, creencias, etc...) con nuestro ser ( en realidad, creer Ser). Cuando identificamos este ser (creer Ser) con la mente, nos convertimos en números totalmente previsibles y por tanto fácilmente manipulables. Esto es la pérdida de Identidad, la pérdida de ese centro de gravedad que nos recuerda el origen. Ahora nuestra personalidad en su individualidad no interesa, sólo interesamos como parte en la generalidad.

A este respecto cabe hablar de los egrégores. Según wikipedia: «El término egrégor o egrégora significa "alma colectiva", "espíritu en común", en el sentido de idea, objetivos, deseos, pensamientos, pasión, etcétera, es decir, sinergias que constituyen y dan sentido a un grupo...Es poco conocido porque ha sido históricamente ocultista, especialmente utilizado en círculos internos de congregaciones religiosas, hermandades, sociedades secretas o cultos particulares. Especialmente la masonería lo ha adoptado como mejor definición del cuerpo místico de todos los masones cuando se unen para crear».


Los egrégores son masas o agrupaciones de ideas con una misma intención y propósito. Su fuerza y energía es la atención. Cuando una persona se vincula a esas ideas comienza a ser afectado por la generalidad de las ideas de la masa o agrupación que forma el egrégor, y éste con las del miembro. «efecto de reciprocidad». En este sentido cuando dos o más personas tienen una misma finalidad se forma este egrégor mental que hace que las dos se afecten recíprocamente formando una fuerza con voluntad autónoma que se mueve por el plano mental. Podría ser definido como una fuerza viviente que ejerce efectivamente sobre nosotros sin que podamos reconocer su subjetividad por estar fuera de la consciencia.

El egrégor tiene una voluntad propia con unos intereses propios, y por tanto, al igual que tú o yo, en el tablero del juego hará lo que sea por preservar su integridad. Para ello tratará de convencernos de que tiene la razón para que nos alistemos a sus fuerzas y engrandar su ego, su fuerza, su poder.

Todo tiene su egrégor porque así se rige la realidad: todo fin individual forma parte de un fin colectivo, que es lo mismo que decir que todos somos dependientes de algo mayor. Hay ejemplos muy claros y fáciles de estudiar: la Vida, la inconsciencia, el Demiurgo, la consciencia, el bien, el mal, la humanidad, las religiones, los dioses, el ego...otros ejemplos socialmente claros y a la orden del día se pueden ver en una afición de un equipo de fútbol, en una ideología política, en un grupo de amigos, el miedo sobre jugar a la “tabla ouija”... Muchas veces habréis sido conscientes de como el egrégor de tu equipo favorito te ha impelido a cabrearte, alegrarte, decepcionarte, o cuando un grupo de amigos te ha incitado a creer, pensar en algo u odiar a otras personas.

Cuando servimos enteramente a un egrégor y terminamos completamente identificados con unas ideas, entonces se produce la muerte de la subjetividad de la persona, la muerte de su Ser. Podremos observarlo como sujeto porque nuestra consciencia lo abarca, pero en realidad sólo es una pieza completamente dominada y al servicio de un egrégor, es decir su actuación es totalmente automatizada como una máquina.

Si no podemos ver a este egregor como un ente con vida propia es porque nuestra consciencia sólo abarca al cúmulo de ideas que nos conforman. De esta forma no veremos a un egrégor como sujeto sino que seremos nosotros, como conjunto de integrantes, la representación de él. «Como es arriba es abajo». Por tanto, en realidad nosotros también somos egrégores conformados por seres que representan esas ideas que vienen a la cabeza y nos otorgan nuestra personalidad-ego, seres que al igual que nosotros sólo pueden reconocer como sujetos a las demás ideas pero nunca al egrégor al que sirven. A no ser que, esas ideas o seres vengan iluminadas por la consciencia.

Como he dicho, la dualidad egrégor-integrante se afectan recíprocamente, por lo que si queremos formar parte de un «egrégor consciente» y si queremos que las ideas que nos conforman como ego(egrégor) queden iluminadas por la luz de la consciencia deberemos practicar la consciencia. Esto es también la consecuencia de la Verdad unificadora de la dualidad interior-exterior: el exterior es un reflejo de nuestro interior.

Ese egrégor creado desde la consciencia del Ser nos servirá para mandar un mensaje por el mental que pueda generar choques conscientes que hagan despertar al humano. En este sentido, el egrégor es el contenedor del conocimiento pudiendo convertirse en Sabiduría para el Sujeto que se beneficie de él. Aquí esta la delgada línea entre un «egrégor inconsciente» y un «egrégor consciente». El egrégor inconsciente nace siempre con un propósito y un deseo, del cual se benefician los ingresados, a cambio de su voluntad y responsabilidad, mientras que un egregor consciente es una creación consciente del Ser expresándose a través del Arte, que nace con un propósito y una necesidad (compartir), y que se manifiesta en una única dirección: transmitir un mensaje oculto (sabiduría) a través del campo físico-mental (conocimiento).

En resumen: comparten una característica común, necesitan de atención en intención y propósito, pero se distinguen en que uno es por deseo y otra por necesidad. Además, como se puede inferir en lo dicho hasta ahora, se diferencian en que en el egregor inconsciente, éste nos utiliza a nosotros, mientras que en el egregor consciente nosotros lo utilizamos a él. Como veis es la misma energía lo que lo mueve, y la gran diferencia entre un lado y el otro, entre el cielo y el infierno, ego y Ego, ser y Ser, arte y Arte, creer y Crear, siempre lo determina el grado de consciencia que empleamos en cada pensamiento, palabra y obra.

Conociendo ésto será más fácil interpretar muchas entradas, en especial Unidades de Carbono S.A., y El Gigante dios Dinero, que hacen referencia a esa masa inconsciente demiúrgica que nos mantiene estancados en la evolución de la consciencia.